Julia Alvarez Iguña

Julia Alvarez Iguña
El éxito es un camino, no un destino

Vida Cotidiana

Psicología on Line

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Psicología aplicada al Golf

“Keep your head blue”. La técnica mental utilizada por los All Blacks.


Una de las técnicas mentales que han entrenado los All Blacks, está relacionada a la capacidad de mantenerse enfocados todo el partido, pudiendo controlar presiones. Para ello, han implementado una técnica que han llamado “Blue Head”, “Red head”, para evitar que sus cabezas caigan en estados peligrosos, aprendiendo a cerrar la mente a todo estimulo irrelevante, manteniéndose centrados en el proceso.
Esta técnica, está muy relacionada al manejo de la ansiedad, y el control de la activación. Recordemos que la activación, es un estado general y fisiológico del organismo, que varía en un continuo que va desde el sueño profundo, la desmotivación, hasta la excitación extrema y el descontrol, influyendo en la intensidad de la conducta, en relación a respuestas correctas o incorrectas, ante una situación determinante.

“Keep your head blue”, sería el estado ideal de juego.  Este pensamiento, los ayuda a evitar el pánico ante circunstancias manejables, para no llegar a una situación de total confusión, al que contrariamente llaman “Red head”.
Estos distintos cambios de estados mentales, enseña a reconocer en qué estado se encuentra el jugador, desarrollando la habilidad para realizar un rápido cambio, antes que la presión invada toda su persona.

Este método no tiene nada que ver con la confianza instaurada de por sí en cada jugador, sino una manera de manejar posibles situaciones, que pueden surgir en toda competencia. Funciona por medio de mantras, o palabras disparadoras, evaluando, centrándose en el presente, focalizándose en la respiración y las sensaciones del cuerpo, controlando los pensamientos irrelevantes o distractores. Asimismo, el deportista se encuentra jugando en su presente, sin quedarse preocupado por lo que puede suceder. Por ejemplo, en estas evaluaciones de estado, Richie MacCaw se queda mirado sus pies fijos en la tierra, otros se centran en un punto lejano del estadio, o utilizan distintas palabras, “basta”, “vamos”, “ahora”. Johny Wilkinson, solía mirar fijamente sus manos, para entrar en ese estado ideal de juego.


BLUE HEAD
·         Estado óptimo donde se encuentra totalmente situado en la tarea a realizar.
·         Suelto y relajado.
·         Concentrado, enfocado en la tarea.
·         Centrado en el presente.
·         Una mente calma, con capacidad de reflexión.
·         Conectado con la respiración y estados fisiológicos corporales.




RED HEAD
      Desesperación e incoordinación.
·         Centrado en el resultado.
·         Sobre excitado.
·         Ansioso y agresivo.
·         Tensionado e inhibido.
·         Desconcentrado y distraído.

       Para ello como técnica, te aconsejo, chequeá continuamente como está tu cuerpo, pensá en que número de activación te encontrás, si estás por encima de 100, tu cuerpo está acelerado, desconcentrado, nervioso, en los límites del rojo. Si te sentís enfocado en la tarea, en la jugada del presente, donde tu mente, tu cuerpo, tu respiración y atención es una sola, tu estado está dentro de los límites del 100% de activación óptima, o sea en estado azul. Eliminá todo tipo de pensamientos no relacionados con el juego, lo que pasó o puede pasar, solamente dedícate a dar lo mejor de vos, jugada a jugada. Motiváte por demostrar tu mejor juego, y olvídate de la palabra resultado, es imprevisible y genera tensión.


      
Para ello como técnica, te aconsejo, chequeá continuamente como está tu cuerpo, pensá en que número de activación te encontrás, si estás por encima de 100, tu cuerpo está acelerado, desconcentrado, nervioso, en los límites del rojo. Si te sentís enfocado en la tarea, en la jugada del presente, donde tu mente, tu cuerpo, tu respiración y atención es una sola, tu estado está dentro de los límites del 100% de activación óptima, o sea en estado azul. Eliminá todo tipo de pensamientos no relacionados con el juego, lo que pasó o puede pasar, solamente dedícate a dar lo mejor de vos, jugada a jugada. 

Motiváte por demostrar tu mejor juego, y olvídate de la palabra resultado, es imprevisible y genera tensión.

Lic. Julia Alvarez Iguña
Psicología del deporte de Alto Rendimiento

Carta a mi entrenamiento



Qué gran video, que nos hace despertar del letargo en el cual algunos fácilmente caemos. Entrenar es desarrollar conocimientos, habilidades para lograr el máximo potencial esperado.
Requiere tiempo, esfuerzo, acompañado de un gran cuota de voluntad.
Es un trabajo en solitario, invisible, el cual se disfruta en un entorno de privacidad, sin distracciones o interrupciones. Forma parte de la motivación interna de cada uno de nosotros, de lo que queremos llegar a ser, de sueños personales.
La autoestima se forma al ir cumpliendo los pequeños ideales de la vida. Pero esos ideales deben ser elevados, firmes, consistentes. Para poder llegar, debemos identificarnos con ese ideal y hacerlo carne.
 Gran número de personas fracasan principalmente, a causa de no haber encontrado una clara idea de lo que desean. Viven más de idealizaciones, de lo que les “gustaría” llegar a ser, que de ideales realistas a cumplir. 

La capacidad de esfuerzo está en cada uno de nosotros, pero se tiende más en querer a ser “como el otro”, sin siquiera saber cómo quiere ser uno mismo.
Sin esfuerzo no se consigue nada en la vida. Acostumbrados a la comodidad y al confort, surge la incapacidad, el conformismo. Nada sobresale, pero todo se reclama.
No es fácil caminar por el Sendero de la Vida, sin meritos y voluntad de seguir adelante. La meta es clara, pero el proceso colmado de obstáculos.

Tenemos el gran desafío de alcanzar la máxima victoria que un ser humano puede lograr. La victoria no es para dormir, ni ver la vida sólo pasar, chatear, googlear o twitear.
Llega una hora donde se debe buscar y encontrarse a uno mismo. Despertar del conformismo, encontrar el sendero que nos permita llegar a ser alguien por medio de un lugar llamado meta. Por más chiquita que sea, lo importante es que esté presente el deseo de crecer, de seguir con un proyecto, de ser uno mismo. Luego los desafíos irán creciendo, y necesitaremos de nuestra amiga la constancia; virtud que empuña la espada para llevarla a cabo.  
Donde estàs hoy, e imagina donde quieres llegar. El gran boxeador Maravilla Martínez, ya se visualizaba peleando en Las Vegas, antes de comenzar a boxear. Llegó, porque ya antes se había visto ahí.

Eres lo que piensas y piensas lo que eres. Es así de simple. Eres el producto de tus pensamientos y nadie podrá cambiarte, si no deseas cambiar. No mires fuera lo que se tiene dentro: cada uno es un universo regido por la propia mente, por la propia historia. Cuanto más pienses en este ideal, mayor será la tendencia de verlo realizado. El hombre llegar a ser. lo que piensa ser.

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Se el cazador de tus propios sueños. No mires atrás. Tu meta está adelante y lista para ser recorrida. ¿Are you ready? 

Nosotros y los miedos.

Reportaje realizado por Alejandro Canepa, árbitro de rugby, acerca de las problemáticas actuales del deporte.


 “Me pregunto quién cuidará mis caballos /cuando caiga la antena/me pregunto quién cuidará mis caballos/cuando cruces mi frontera”. Se escucha Phonalex por la radio con “Quién cuidará mis caballos”, y en esta mañana llamativamente soleada y tibia de invierno, cruza un camión plateado que lleva animales al hipódromo.  Siguen cuadras con árboles de todo tipo: casuarinas, jacarandás, tilos, fresnos, plátanos.  Esta zona debe de ser la de más árboles por metro cuadrado del Gran Buenos Aires.  El sol riega las parcelas de césped de las veredas,  un hombre descarga un bolso con palos de golf de un auto bordó, tres chicos con equipo de gimnasia azul y blanco almuerzan en un banco de piedra de una esquina.

 A lo lejos crepitan los sonidos de los autos que vuelan por Panamericana. Cerca, una pared tapizada de enredaderas verdes, distraídas del invierno por el calor sorpresivo. A un costado, una puerta. Timbre, y pocos segundos después, se abre la puerta y una mujer rubia, vestida con ropas claras, que hacen juego con la luz del día, invita a ingresar a su casa. Un perro macizo, que parece tallado en madera, merodea por el jardín.  Ya bajo techo, el ambiente tiene más sombra. Unos pocos pasos, otra puerta que se abre y se cierra, un estudio. Y, sentada al lado de un escritorio, en un ambiente muy ordenado, con hebras de sol que se filtran por las cortinas blancas a sus espaldas, la anfitriona, la psicóloga Julia Álvarez Iguña, quien aparece en la foto al comienzo de este escrito,, especializada en deporte de alto rendimiento y en particular en rugby, se dispone a conversar. Michel Foucault decía que ir al psicólogo tiene algo de semejante con la confesión ante un sacerdote; la intimidad, las cosas que se dicen porque ya no se pueden ocultar más, las confidencias….Álvarez Iguña ha recibido y recibe a jugadores de rugby, entrenadores, preparadores físicos, en este mismo espacio, que debe tener impreso las huellas dejadas por cada secreto que se revela…

-¿Cómo se acerca al mundo del rugby?

- Empecé primero a atender a golfistas; trabajé con más de 15 profesionales y también aficionados. Y después empecé a escribir en una revista de golf y en una de polo. Entonces se empezó a acercar gente del polo, y como iba a Hindú, a través de estos artículos conocí a Rodrigo Quesada; le conté a lo que me dedicaba, me dijo que era interesante.  Y me invitó a escribir artículos en www.rugbytime.com hace 5 años. Y empezaron ahí a acercarse muchas personas del rugby.

-¿Encontró algún cambio respecto de quienes juegan polo o golf?

- En los deportes individuales es muy fuerte la mirada del otro, el valor social que tienen esos deportes, cómo me miran los demás… en el deporte grupal se pierde más el tema de los egos. No tiene que existir el ego en un equipo, en cambio sí tiene que existir un “yo” cohesionado, que haga que todos tiren para el mismo lado. Hay, es cierto, un narcisismo reinante en la sociedad, esto de “Yo valgo de acuerdo a como el otro me mira, y no como yo me juzgo”.

-¿Miedo a qué le confiesan los jugadores, cuando vienen a su consultorio?

-Miedo al error. En chicos se ve poca tolerancia el error y a la frustración. Esto tiene que ver con poca capacidad de esperar. No te podés perdonar un error, no podés tolerar una falta. Muchos jugadores se quedan “pegados” mentalmente en esa falta, en ese error, cuando en realidad ya pasó, hay que seguir adelante. “Hago una jugada mala, por lo tanto, soy malo”…no, esto no es así. Es un (enfatiza) jugador que hace jugadas buenas o malas. Se suele arrastrar el “soy malo, soy malo, soy malo” y empiezan a pensar  “qué va a decir el entrenador, me va a sacar”. Se hace un espiral. Se juega como piensa. Hay que trabajar con visualizaciones Como la técnica de Johnny Wilkinson, que no pensaba en pegarle a los palos. Se imaginaba que estaba parado frente a los palos, y que detrás, en el medio, había una chica llamada Doris, con unas papas fritas en una mano y un vaso de Coca en la otra, y él pensaba que con la pelota tenía que acertarle a una cosa u a otra. Eso es algo neutro, porque nunca hay que pensar palabras relacionadas a un resultado. Resultado es evaluación, y evaluación únicamente  bueno o malo.

-¿Hay jugadores que le plantean su miedo a lesionarse?

-No, el miedo a lesionarse en general se produce una vez que te lesionaste. Porque está esta idea de “si me lesiono no pertenezco más al grupo”.  Se ven una cantidad de lesionados antes del Mundial de fútbol, o antes de que comience el torneo de la URBA , porque muchos van más allá de sus límites, con esto de querer seguir jugando aunque el cuerpo te vaya dando otros mensajes.

-¿Ninguno le plantea miedos a tener lesiones de columna?

-No. Lo tienen oculto, “a mí nunca me va a pasar”, dicen o piensan. Es más un miedo de los padres que de los chicos. Son negadores con eso.  Deberían saber que cuando el referee aplica una ley, te está cuidando. Me sorprende de chicos que entrenan días y días muy duro, y  luego se revientan con el alcohol. ¿Cómo es que se cuidan así?

-¿Nota esa situación de abuso de alcohol?

- Lo vi, lo palpé trabajando con chicos. Les dicen: “No tomen, no tomen”, pero en un tercer tiempo hay padres o dirigentes borrachos. Las leyes cuesta imponerlas, pero hay que hacerlo, hay que poner en práctica eso. Que empiecen por no tomar tanto los adultos. O como esos adultos que dicen: “Mi hijo se pasa todo el día comprando cosas”, y ese padre hace lo mismo. O los que dicen a su hijo: “Vos nunca te tomás un colectivo”…¿y cuándo un padre se tomó un colectivo con el chico?

-Un tema del que se habla muy poco es de los “bautismos” a los jugadores que llegan a Primera. En algunos clubes, a veces, suelen ser muy crueles…

¬- Es como una iniciación. Sí, algunos “bautismos” son muy salvajes y, los chicos lo toleran por la necesidad de pertenencia. Si no lo aceptás, quedás afuera.  Eso está relacionado con el machismo. Evidentemente, la persona que pone en juego un “bautismo” muy cruel, lo ha sentido en forma pasiva. Está esta idea de “si yo lo viví, que lo viva el otro”. Hay algo de sometimiento. ¿Cuál es el objeto de esas agresiones? Descargar la agresividad que uno siente. Es parte del machismo tonto.

-Volviendo a un tema anterior, ¿cómo se trabaja, psicológicamente, con un jugador lesionado?-
Hay que quitarle el miedo a la lesión y a que tenga otra, trabajando con un equipo interdisciplinario. Y tiene que tener confianza en el médico. Hay que tener un lugar de confianza básica al que recurrir. Si el jugador siente que le hablan como diciéndole: “Sos una rodilla, sos una cadera”, no va. El jugador es una persona con angustia  y con miedos, y a veces por falso machismo no preguntan sus dudas. Hay que poder confiar en el entrenador, en el médico y en el psicólogo.

-Cuando atiende a entrenadores, ¿qué rasgos negativos suele encontrar?

-La falta de comunicación. Por ejemplo, entrenar la parte técnica, de la misma manera, y, sin que la hayan aprendido del todo, pasar a otro ejercicio. Entonces, si sale mal algo, insultan al jugador. No es así, las cosas hay que explicarlas. Explicar, practicar, entender, y recién después agregar cosas. A veces está esta idea de algún entrenador de “Ah, porque yo soy Puma”. ¿Y? Hay que explicar las cosas, o en Juveniles, explicar por qué sacás a un chico o a otro…por la causa que sea: “Porque tenés que practicar más”, “Porque no viniste a entrenar”, o lo que fuere.  Si un chico no está bien de autoestima se destruye. Necesita el “ya te va a salir”, no que lo insulten. Estamos formando chicos, no ejércitos. El chico en ese caso va a sufrir, no a divertirse. Con amenazas del entrenador, nadie se divierte.

-Dejando de lado otros factores (distancia, problemas de horarios), ¿qué elementos pesan, psicológicamente, para que un chico deje de jugar rugby?

- En esos casos el abandono puede ser por falta de presencia de los padres o por excesiva presencia de los padres, porque si el padre está obsesivamente encima del chico, también influye para mal, y el chico juega por el deseo del padre, no por el de él. Luego puede estar la poca comunicación con el entrenador. O el “bullying” (maltrato, en castellano, o, como se decía antes, “tomar de punto a alguien”, con violencia verbal y/o física).

-¿"Bullying" en el rugby?

-Claro, a veces lo ves. Los chicos lo sufren cuando en un  club hay  maltrato, porque, por ejemplo, jugás en Primera y creés que dominás todo. O los insultos. En mis consultas me dicen que lo que no soportan es el insulto, dentro de la cancha o fuera. Un jugador me decía que no soportaba que el capitán lo insultara dentro de la cancha, le hacía mal. O la exclusión del grupo. En un club, porque un chico era "negrito" no jugaba, no le daban bola, el entrenador ni lo miraba. Tenía buena posición económica, pero era de tez mate…

-Eso es un antivalor...-¿Dónde están los valores en esos casos? 

Los valores se demuestran en actitudes. ¿Cómo enseño valores?  Ayudando al que necesita. O preguntándole al otro si se siente mal, o qué le pasa. No medirlo por lo que tiene. Ser un buen jugador es también ser una buena persona.

-Hablemos de los valores…

-Estuve en un congreso en Mar del Plata en donde se abordó centralmente el rugby como herramienta de inclusión social para personas privadas de su libertad. Es increíble cómo el rugby puede fomentar el escuchar, saber que hay otro al lado, saber esperar tu turno, saber cumplir con normas. Eso, al menos a mí, no me lo mostró ningún otro deporte. O proyectos como el Virreyes, que hacen una tarea increíble. Pero son normas que imparten valores que se están perdiendo en la familia y en la sociedad.  Hay que trabajar en el compartir, en tener confianza en un compañero. Y en respetar el referee. El referee se banca todo solo, sin hinchada. ¿Por qué no respetamos al que tiene que imponer la Ley? Y hay que privilegiar el ser sobre el tener, y trabajar para no inflar el ego.

El sol siguió con su camino esta hora y media y los rayos que entran por la ventana tienen otra angulación. Es hora de saludarse y de partir, de caminar por el jardín y ver al perro casi de madera que mira curioso. La puerta que se abre y, como al principio, se cierra enseguida. En pocas horas, quizá, ingrese algún jugador de Grupo I, o II, o un entrenador, a derramar sobre el escritorio de madera sus angustias y miedos, esos para los que las épocas que corren no suelen ofrecer tiempo ni atención. Por eso, con seguridad, esta casa con su frente engalanado con enredaderas seguirá registrando el eco de muchas confesiones. 

Alejandro Canepa

El arbitro y su función educadora

Una



Una de las funciones educativas del deporte, es lograr que el niño aprenda el gobierno de sus pulsiones o instintos naturales, el conocimiento de sus límites, lo que se puede y lo que no, lo que está permitido, y lo que está fuera de sus reglas. El deporte forma parte de la educación y de la cultura, y una de sus funciones, es lograr que  el deportista controle sus conductas por medio del aprendizaje, y la puesta en juego de las normas del reglamento. 

"El respeto es para aquellos que se lo merecen, y no para aquellos que lo demandan" 

Esos límites, son los que brindan una identidad y define al jugador como persona haciéndose respetar, y al mismo tiempo, respetando al compañero, y al rival que está a su lado. El gran peligro, reside en ver en los límites sólo el aspecto empobrecedor de lo que nos quitan, y nos prohíben.

El deporte es descarga de agresividad, de puro impulso bajo la pulsión de dominio. El  jugar con libertad absoluta, ya no sería un deporte, sino una guerra de todos contra todos. Es así que se instala la ley, la norma, el reglamento, imponiéndose por medio de la representación del árbitro. Su ley, funciona como una imposición externa, que el jugador debe cumplir si no quiere ser penalizado, expulsado, para luego ser reintegrado de nuevo en lo social, por medio de la interiorización de la ley moral. No es el árbitro el que expulsa a un jugador, sino que suele ser el propio jugador, el que se auto-expulsa por el número de faltas cometidas, pero es bien conocido, que la culpa siempre la tiene el otro.

No hay educación sin una adecuada dosis de frustración, cuando un jugador no puede tolerar la falta, el límite y la ley, es una persona acostumbrada a conseguir lo que quiere, bajo el reinado del puro placer, donde aquello de la realidad que molesta es negado. Así como se aprende habilidades físico-técnicas, también se debe aprender a tolerar situaciones, donde no siempre se consigue lo que se quiere, a respetar y a ayudar al otro, por más que ese otro, sea el rival. Poder  enfrentar momentos de fracaso y de pérdida, ya que supone la reducción del deseo, el desarrollo de la capacidad de espera, junto con la esperanza de saber que lo esperado está allí afuera, para ser disfrutado,  luego del sacrificio y el esfuerzo por lo luchado.

Lic Julia Alvarez Iguña
j.iguna@hotmail.com

Un caballero del deporte. "Johnny Wilkinson"



Si el rugby es un deporte de caballeros, bien estuvo representado por Johnny Wilkinson, temido por su capacidad de transformar la presión en puntos, aun en las situaciones más estresantes. El último grande del rugby, fue nombrado “Sir” por la reina de Inglaterra, pero eso no permitió que continuara con la humildad que siempre lo caracterizó. 
Su ritual y su rutina inolvidable para patear, se caracterizaba por repetir siempre lo mismo. 

Colocaba la pelota hacia el objetivo, caminaba hacia atrás cierta cantidad de pasos, y uno sólo lateral. Centrado con sus pies, con la misma anchura de sus hombros, tomaba sus manos por delante, mirando los postes como perdido en una eternidad. Solamente pensaba que tenía que patear una pelota entre un par de palos verticales. Sus manos entrelazadas, eran la marca definitoria a la hora de sumar.
En una conferencia de prensa explicó, que la colocación de sus manos, era una posición muy importante para él. Formaban parte de su ritual. Ellas “simulaban” una barrera contra el mundo exterior, filtrando toda clase de estímulos que pudieran desconcentrarlo, como ser los miles de aficionados rivales, con sus silbidos o abucheos. Cierta vez, entrenando, encontró esa posición de sus manos, pasó a ser la elegida y nunca más la abandono.

Las técnicas de entrenamiento de Johnny.
Luego de su rutina técnica, comenzaba su rutina psicológica Entrenaba distintos tiros, uno de ellos, tratar de pegarle a la barra del travesaño, en otra, fingía que era un jugador de golf tirando a la bandera, y su pie un hierro siete. Se centraba en el punto de la pelota, y su pierna continuaba la trayectoria al objetivo, el mayor tiempo posible, como en un follow throuhg. En otra situación, imaginaba una boca burlona detrás de los postes tratando de enviar la pelota a ese lugar, pero la más divertida era la de una mujer “Doris”, sentada detrás en la tribuna, tratando de tirarle su lata de Coca Cola.
Johnny, no sentía ni escucha nada, solo veía a Doris, y sentía que sus movimientos eran los correctos. En el momento de patear, esperaba que su figura se enfocara en su objetivo.
En el entrenamiento, se centraba más en encontrar la relajación, el centrado, en el afrontamiento de la situación en su presente.
Junto a su asesor permanente David Alfred, terminaba su sesión con una serie de seis tiros, pero todos tenían que ser perfectos. Si uno de ellos fallaba, comenzaba de nuevo, por eso era muy frecuente, que fuera el último en retirarse del campo de entrenamiento.


La técnica psicológica de la imaginación, la disociación, la visualización, ayuda al jugador a centrarse en su zona. Es en ese lugar, desde el aspecto cognitivo, donde sólo se percibe la acción a ejecutar, se centra en ese punto de atención, por encima de la barra y entre los postes. Johnny, mira fijamente sus manos, es en ese momento que ya está listo, lo demás es historia.
La rutina antes de una acción, también en el golf, o el tenis, es una técnica usada por muchos jugadores y profesionales, que ayuda a lograr mayor concentración, y aislamiento de elementos que pueden des-centrarlo. Son movimientos que se realizan antes de pegar, y que se repiten siempre de la misma manera, pase lo que pase.

En situaciones de presión, engaña a tu mente, pensá en algo neutro, pero no en ninguna palabra que se relacione a resultado. Enfocáte en ese punto, respirá, aisláte de la multitud. Pensá que sólo estás vos, tu pelota y la acción a realizar.

Lic Julia Alvarez Iguña
j.iguna@hotmail.com







Aprendè a re-inventarte cada día.



Aprendé a re-inventarte cada día, en cada entrenamiento, en cada partido. Siempre hay nuevas experiencias y territorios desconocidos para explorar. La vida está llena de oportunidades, pero hay que salir a buscarlas.
Recuerda que cada partido es una serie de conflictos, laberintos y problemas que no todos saben manejar. Sólo algunos están preparados. 
Nada llega con facilidad, y depende de vos en cómo lo enfrentarás.
Deja las excusas a un lado y decídete a luchar por eso que tanto quieres. 
Y no pongas excusas….eso es debilidad.
Y no digas, empezaré mañana….eso es flojera. Grow up!!!
Y no digas, pero no tengo tiempo….eso es falta de voluntad!!!!!!!
Menos digas, estoy cansado, ¿Cansado para qué? “Come on, wake up”….eso es puro pretexto.
No sé hacerlo….pura mentira, al menos inténtalo.
“Si tuviera oportunidad"… Sobran oportunidades en la vida, pero hay que descubrirlas, y no todos se animan a mirar aquello que puede doler. 

Pero sin sufrimiento es imposible el crecimiento de una persona. Su verdadera sabiduría radica en encontrar su sentido, ya que lo peor del sufrimiento, es volver a repetir siempre lo mismo, sin poder disfrutar los diferentes matices de la vida. 
Michael Jordan siempre decía: "He fracasado una y mil veces, y por eso, he triunfado en mi vida”. Dale, no seas tibio, jugàte por tu deseo. Recuerda que hoy valés según las cosas que hiciste ayer, y mañana serás de acuerdo, a lo que hiciste, o dejaste de hacer hoy. Después no te lamentes. En la rueda de la vida sos el único jugador, y sólo vos manejas las cartas de tu mano.



Julia Alvarez Iguña
j.iguna@hotmail.com

Cuando la agresión te deja fuera de juego. La mordida de Suarez

      
Casi siempre la agresión es producto de la frustración. Las personas con tendencia a la ira, el enojo y la agresión, son sujetos vulnerables,  individuos sumamente sensibles a los fracasos y los desaires, y  una autoestima frágil. Viven continuamente defendiéndose del medio, y reaccionan a las ofensas con una explosiva furia, o rabia.
La  frustración, se relaciona a una emoción  que se produce cuando los resultados de una acción, quedan por debajo de lo esperado, es decir, cuando no se cumplen los objetivos propuestos. El modo en que se vive el fracaso en el deporte está relacionado al sentimiento de sí y la fortaleza del Yo, a la aptitud para soportar el bloqueo, la agresión y la irritación ante lo inesperado.

De acuerdo con el psicólogo Edgar Vinacke, la frustración significa; “bloqueo de una persona en su camino hacia la meta.  Es un sentimiento de fastidio, desamparo, ira u otro estado debido a la incapacidad de lograr un objetivo”. La frustración es parte de la vida. No podemos evitarla, pero si podemos aprender a manejarla y a superarla.
¿Cuáles son las ventajas de no aceptar los límites del deporte, como asimismo de la vida? Todos tenemos una inclinación a evitar el dolor, a conectarnos con sentimientos que pudieran lastimarnos, pero no es la vida en sí. Para poder ganar, hay que aprender a perder. El hombre está delimitado en su actuar por medio de las leyes que impone la cultura; lo que se puede y lo que está prohibido, y en el deporte por medio de sus normas y reglamentos. Estas reglas son las que limitan los instintos del ser humano. Son los que nos dan una identidad y nos definen como jugadores y como personas haciéndonos respetar, pero al mismo tiempo, respetando al compañero y al rival que está al lado nuestro

La agresividad es una máscara, que encubre otros sentimientos que no se  han podido enfrentar, y que se utilizan como defensa para distraerse de su origen. La agresión simula una sensación de defensa, ante aquello que no puedo obtener por otro medio.  Da una imagen de fortaleza,  una identidad de lo que nos gustaría ser, o demostrar.  
Si te quedaste con bronca, por lo que no pudiste lograr, o por lo que te hicieron o dijeron, demostralo haciendo tantos, haciendo goles, marcando puntos, pero nunca por medio de la descarga verbal o física.
Si te sentís identificado con este tema, no sigas escapando y escondiendo tus emociones, es un repertorio que siempre se repite. El cambio, empieza por reconocer qué es lo que  nos lleva siempre a reaccionar de la misma manera. Si lo pensás bien, tenés otras alternativas en juego.  Probablemente te sirvieron en el pasado, pero que con el tiempo, sólo traerán mayores  inconvenientes.

 Jugá con pasión, actitud, coraje, con asertividad, no con agresividad.
 ¿Cuál es la diferencia entre ser agresivo y asertivo? ¿Cuál es su beneficio y cuál su costo?
Te dejo esta pregunta para que la pienses, saques tus conclusiones y decidas cómo seguir.
La solución existe.

Lic Julia Alvarez Iguña    
j.iguna@hotmail.com
                 

"Cuando el cuerpo habla" Los síntomas psicosomáticos

Ya cerca del Mundial, se vuelve a hablar sobre el problema de los vómitos de Messi. Si bien se ha realizado varios estudios, nada que lo justifique se ha encontrado en el examen médico y de laboratorio.
Sin embargo, a mi entender, tendría también que pensarse, si esta sintomatología está relacionada a la parte psicológica del jugador. Estaríamos hablando de posibles síntomas psicosomáticos. Las enfermedades psicosomáticas son producidas por factores psicológicos: un trastorno, que al no presentar en su base una lesión orgánica, se dispara generando la disfunción de un órgano.
El cuerpo humano es una combinación de funciones, en continua sincronización entre lo físico y lo psíquico. Se moviliza con gran cantidad de energía, que necesita ser debidamente descargada, para mantener un equilibrio perfecto y silencioso. Cuando esta homeostasis se altera, esa energía, se libera por otros canales, como  ser: el organismo. Es decir, un inadecuado procesamiento psíquico, rompe el equilibrio necesario, bloqueando los ritmos biológicos, y la coordinación motriz, obstaculizando de diferentes formas la eficacia deportiva.
Si influyen en la musculatura, se producen calambres de origen nervioso, si influyen en el aparato digestivo, vómitos. También puede hablarse de dolores abdominales,palpitaciones, parálisis, pérdida de la sensibilidad en miembrosdolores de estómago cansancios inesperados, particularmente en momentos claves del partido. Es cuando decimos, que “el cuerpo habla”. Todo lo no dicho, es hablado por el organismo, y es necesario escuchar esos mensajes, ante que el cuerpo explote.
Se origina ante situaciones de estrés, de presión. Los vómitos de Lionel, podrían presentarse ante un cuadro de ansiedad desmesurada ante la posibilidad de ‘hacerlo mal’ o ‘rendir menos’.  Tener que estar siempre sosteniendo esa situación, en ser “el mejor”, genera tensión, miedo, preocupación por mantener su posición, o culpa, por no cumplir con las expectativas puestas sobre sus hombros. Este proceso interno, al no poder ser elaborado, significado y puesto en palabras, junto a un psicólogo, genera este tipo de enfermedades físicas y psicológicas, entre los cuales están los vómitos.
Se origina ante situaciones de estrés, de presión. Los vómitos de Lionel, podrían presentarse ante un cuadro de ansiedad desmesurada ante la posibilidad de ‘hacerlo mal’ o ‘rendir menos’.  Tener que estar siempre sosteniendo esa situación, en ser “el mejor”, genera tensión, miedo, preocupación por mantener su posición, o culpa, por no cumplir con las expectativas puestas sobre sus hombros. Este proceso interno, al no poder ser elaborado, significado y puesto en palabras, junto a un psicólogo, genera este tipo de enfermedades físicas y psicológicas, entre los cuales están los vómitos.

En los equipos colectivos, estos síntomas, pueden pasar inadvertidos, pidiendo cambio de jugador, pero Messi, no es un jugador para cambios, lo han entronizado en un lugar difícil de cambiar, y desde esa posición debe jugar y rendir, cumpliendo el rol, y la función que le fue otorgada.
En todo deporte, ser el mejor jugador, como el peor, produce mucha presión. Messi está siendo continuamente exigido a dar lo mejor de él, a hacer goles, a producir ese número que marca la diferencia entre ganar y perder.
La mejor manera de prevenir estos trastornos, es reduciendo  la cantidad de energía acumulada, por medio de la simbolización, de la palabra, de la representación verbal, con un profesional, donde el psicólogo pueda transformar ese contenido. Se le debe enseñar al jugador a “hablar”, y a “aprender” a oír los primeros síntomas del cuerpo antes de que el cuerpo grite.
Lic Julia Alvarez Iguña

Abriendo la puerta para ir a jugar.




El juego posibilita que cualquier protagonista se introduzca en su esencia, que al jugar se olvide del entorno serio de su vida cotidiana, comportándose sin máscaras, mostrando su personalidad y los rasgos que más transparentemente lo caracterizan y definen. En el deporte se presenta una clara variedad de comportamientos, que junto a una intensa emotividad, y variedad de sensaciones, pasa a traducirse en actitudes tan dispares y variadas como el miedo, la angustia, o la alegría desenfrenada, y la diversion.

Esto es lo que sucedió este lunes en Roland Garros. Antes de que acabara el segundo set, la lluvia obligó a interrumpir por segunda vez el partido unos minutos. Fue allí cuando David Djokovic, jugando con el portugués Joao Sousa, se dio el lujo de compartir ese momento, y hasta brindar con el  “ballboy”, o alcanza pelotas. Con esta actitud, el número dos del mundo, aprovechó para meterse también en el bolsillo, al público de la central y reafirmar su confianza en el juego, cerrando el partido con tres sets consecutivos.


David Djokovic se caracteriza por su fuerte personalidad, su capacidad de decisión, fuerte autoestima y poder de concentración. Podríamos definirlo, como un jugador con gran facilidad para entrar y salir de la realidad de un partido, eligiendo un perfil optimista en la percepción del acontecimiento y sus resultados, Optimists are positive thinkers who practice positive "self-talk."donde siempre está  presente la oportunidad de éxito.
Esto lo demuestra la proyección  de una imagen de mucha confianza en sí mismo. Proyecta hacia afuera, la misma situación que siente en su interior, y esta, es una actitud fundamental con la que logra que sus adversarios nunca vean sus inseguridades y puntos vulnerables. La confianza es un estado emocional tranquilizante que se produce de la convicción de la confiabilidad del mundo externo,  donde el jugador se percibe bien dispuesto en su objetivo. 
Los grandes jugadores siempre exteriorizan estos sentimientos, los cuales están en relación directa con rendimientos de alto nivel. Demuestran relajación, serenidad, baja presión, una tensión altamente positiva y auto-confianza.

Julia Alvarez Iguña

Be a Warrior, Not a Worrier



Nadie puede esconderse, ni huir en un partido. Cuando un gladiador sale a la arena, sale a pelear, sale a competir. Atrás, en el vestuario, quedaron partes de tu vida cotidiana, tus preocupaciones, obligaciones, emociones, cansancio y dolor. Ahora, todos tus sentidos están dirigidos en la acción a realizar.


En ese instante, cuando estás frente a frente con tu adversario, no tenés tiempo para pensar, prevenir, efectuar el tiro ideal, realizar el swing perfecto que tantas veces sentiste, la patada exacta justa en el line, el drive picando en la línea de tu contrario. Tampoco es tiempo de predecir cuánto falta, cómo vamos, o que hice en la jugada anterior. Todos esos movimientos ya los practicaste en el campo de entrenamiento, pero la presión por no cometer ningún error, te lleva nuevamente a querer tener todo bajo control. Nuestro subconsciente, está atento al atajo más seguro, porque no quiere volver a recordar situaciones dolorosas. Pero de eso se trata, de no volver a repetirlas. Para ello en esas circunstancias, no hay tiempo para decir “No quiero fallar”, ya que tu coraje, te ha llevado a decir “Lo quiero hacer”. “Lo sé hacer”.

La situación de estar frente a frente, es uno de los momentos de mayor tensión, y necesitás toda tu fuerza psíquica para poder estar ahí. Una legión de voces grita en tu mente sin tu consentimiento, pero no es tiempo para escucharlas. Hay que estar prestando atención a lo que se avecina. La voz del desafío es la que decidiste escuchar, es la que te dijo que hay una razón para seguir luchando, para demostrar el sacrificio de tantos y duros entrenamientos.
Es tiempo de apoyarte bien es tus pies, calmar tu mente, aquietar el corazón, y salir a defender los colores que tanto amas, o sacarle brillo a las espadas que tan bien guardas en tu bolsa. Ahora no mires atrás, ya estás en la arena y hay que pelear. No hay lugar para excusas, hay mucho trabajo para hacer, y ese, es un tema bien conocido por vos.
Sabes bien que el miedo no existe, sólo es un concepto sin peso en las personas que lo saben manejar. Si vos lo creaste, vos lo podes destruir. Asique ponte de pie y no decaigas.
Ante lo no esperado, sabrás manejar la agresividad. Según Sun Tzu, el gran estratega militar, decía: se debe vencer al enemigo sin luchar, sin derramar sangre. Los mejores militares no son los que ganan todas las batallas, sino los que consiguen que se rindan sin luchar. Es así que tu astucia te llevará a descargar la agresión, transformándola en pasión, haciendo tantos, pasándole la presión a tu rival. Esa es la mejor manera de vencer.
Recuerda que cada partido es una serie de conflictos, laberintos y problemas donde no todos pueden llegar. Sólo algunos están preparados. Nada llega con facilidad, depende de vos que camino elegirás. Deja entrar siempre a la humildad y a la paciencia, y no dejes que la ambición te desborde, ya que es tu peor compañera.

En cada dificultad que se te presente en la vida, tienes toda la libertad de elegir la que más se adecúe a tus gustos Pero recuerda, que hoy estás según las cosas que hiciste ayer, y mañana serás de acuerdo, a lo que hiciste, o dejaste de hacer hoy. Después no te lamentes. En la rueda de la vida sos el único jugador, y sólo vos manejas las cartas de tu mano.


Lic Julia Alvarez Iguña
j.iguna@hotmail.com
@Iguna Julia

Atendiendo lo bueno, olvidando lo malo


La atención es una función de la percepción que actúa como filtro, dando prioridad a cierta información mientras otra es ignorada. De acuerdo a las distintas situaciones de un partido, se producen constantes demandas atencionales, y por lo tanto, es fundamental que el jugador sea capaz de cambiar y alternar continuamente su foco de atención. Algunos jugadores poseen la capacidad de concentrarse, otros tienen dificultad para elegir la información apropiada, y se dispersan.
Ante momentos de presión, el deportista quiere evitar todo tipo de peligro que interfiera en su juego. Esta tensión, produce una amplitud de su campo atencional, dejando filtrar lo que “tiene que hacer “, como asimismo, lo que “no quiere hacer”. Ante tanta información, la  mente se satura, se bloquea, entra en confusión, ya que es imposible dar respuesta, a todos los estímulos que se presentan en un momento dado.
Para una adecuada toma de decisiones, el jugador, debe estar atento a los estímulos más importantes de su juego. Esto es posible gracias a la atención selectiva, mecanismo de procesamiento de la información que permite focalizarse en lo importante, dejando de lado lo irrelevante a la situación de juego.

Pero también existe lo que llámanos "atención selectiva a lo negativo", es decir cuando tan sólo estamos atentos a nuestros defectos, a lo malo que nos pasa, porque nuestra propia valoración,  o costumbre nos predisponen a verlo así. Son aquellas personas que les pasan cosas, y sólo se fijan en los aspectos negativos. En la vida pasamos por un montón de situaciones buenas y malas, jugadas buenas y malas, pero el tema es “a que le damos más prioridad”, que es lo que nos identifica en la vida: lo bueno o lo malo.

Esta distorsión se caracteriza por una especie de visión de túnel; sólo se ve un elemento de la situación con la exclusión del resto, el famoso árbol que tapa el bosque. Son suposiciones auto-referenciales, en donde se resalta un simple detalle, y todo el evento queda teñido por este insignificante dato.

Un jugador sale a la cancha con todo su paquete incluido, lo bueno y lo malo. Es él, el que decide que poner en juego, sus aptitudes sin miedo a equivocarse, o tratar continuamente de evitar el fracaso, pues éste cuando sucede, le estaría confirmando lo malo que es.
El jugador comete errores, pero debe realizar una rápida retroinformación, entender que es parte del juego, de la vida, y…“continuar participando”. En el momento en que se para la capacidad de decisión en encontrar las supuestas razones de error, el más despierto lo pasa por encima, entregando su juego al rival.
Cuando te sucede esto, dejálo pasar, confecciona tu auto-diagnóstico, perdonáte, y saca una respuesta positiva de lo negativo. 


Hay que educar a los jugadores en la manera de reaccionar ante el error. Esto comienza con una buena comunicación con su entrenador, quien lo sabe escuchar, comprender, volver a enseñar, sin críticas ni observaciones hirientes que puedan dañar la estima del deportista. Muchas veces, parece ser que la enseñanza técnica, se olvida de la parte pedagógica del aprendizaje, y debemos recordar que estamos formando personas para la vida, donde todo no es ganar o perder.
Hay muchos deportistas que ya vienen formados, otros necesitan ser modificados y entrenados en su capacidad de respuesta. También en este aspecto, como formadores de salud, tenemos que atender los aspectos positivos y los negativos del deportista, en la búsqueda de una formación global  de su persona.


Lic Julia Alvarez Iguña